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Estar Con Dios Y Con El Diablo

A veces confundimos blindaje con lealtad, o viceversa. Hay una diferencia que no debemos cruzar. Podemos amar mucho a nuestros hijos, hermanos, amigos, parejas. Sin embargo, si alguien que amamos se comporta de una manera que vulnera el respeto, la ética u otros valores que consideramos esenciales, no podemos ignorar estos comportamientos y que la vida siga como si nada, pateando toda la cochinada bajo la alfombra y poniendo sonrisa falsa e hipócrita para la foto como en la entretenida serie mexicana La Casa de las Flores….

Y justamente esto hizo mi ex familia política (con la excepción honrosa y tremendamente valiosa de una de mis ex cuñadas y de su hija a quienes mis hijos y yo queremos y admiramos muchísimo)…

Al inicio, aparentemente la madre del difunto y casi todos sus hermanos estuvieron de nuestro lado y fueron empáticos , se pusieron en nuestros zapatos e incluso me dieron información referente al difunto que yo desconocía y que reafirmaron el ser inmoral y corrupto que en realidad es. Me reconfortaron y me apoyaron.

Pero de pronto, a medida que los meses fueron pasando, en lugar de reafirmarse en la actitud inicial de apoyo, nos dieron la espalda. Las llamadas cesaron y cuando yo comencé a enviarles información sobre todas las obligaciones financieras que había dejado impagas, me volví incómoda. Fue mucho más fácil hacerse de la vista gorda y actuar como si nada hubiera sucedido, como si todo lo que yo les había contado hubiera sido mentira y como si todo lo que ellos me contaron a mí sobre el difunto, no hubiera sido dicho. Era más fácil que yo fuera la loca en esta historia.

Incluso mis ex sobrinos se comportaron de esa manera, sintiéndose ofendidos por la información que hice pública y decidieron (ya no son niños y por ende fueron sus decisiones) que el difunto seguía siendo su tío y que lo tratarían como si nada hubiera hecho. Tomaron el camino más fácil: no tomar posición. Hacer como si nada pasara. Ninguno de ellos tuvo la valentía de decir las cosas como son y apartarlo de sus vidas.

Pero ¿saben qué? En esta vida no se puede ni se debe estar con dios y con el diablo. Es necesario tener una opinión y salir del closet. No permanecer escondidos y dando la espalda a los propios valores. Especialmente cuando se trata de los yerros de los propios hijos pues si el padre o la madre calla y apaña comportamientos tan viles como los que les vengo narrando, se vuelve cómplice. Uno no sólo es culpable de lo que hace, sino también de lo que no hace, de lo que calla, de lo que no defiende.

Mis hijos tenían derecho a que esa parte de su familia los defendiera y no que los trataran como muchachos malcriados y díscolos, lo cual distan mucho de ser. Necesitaban de gente valiente que dijera las cosas como son, que no permitieran que el abuso continuara y no tuvieron eso. Su familia paterna decidió blindar al difunto y no reconocer el daño que este personaje estaba haciendo.

En sus conciencias quedará su inacción, haber recibido mis correos y no haber respondido ni una línea. No haberme preguntado nunca cómo podían ayudar de verdad a que la situación no fuera tan caótica como lo fue. Que mis hijos no se sintieran traicionados por su propia familia paterna.

Recuerdo claramente aquella vez que mi ex suegra dijo que era MUY católica. Será por seres como ella que no quiero saber nada de la iglesia ni de la gente que va a misa y se golpea el pecho para luego actuar como personas sin valores.

A veces confundimos blindaje con lealtad, o viceversa. ¡Hay una diferencia que no debemos cruzar!

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