Sin categoría

94. Abril se acerca

El 12 de abril se acerca a nuestras costas inexorablemente y, por mucho que nos neguemos a tratar los temas políticos, es inevitable hacer un análisis del menú ofrecido en tanto nuestra intención sea elegir a conciencia.

Hace unos meses me reuní con una persona que quedó impactada cuando le confirmé sus terribles sospechas: soy progre.

Me costó mucho tiempo definir en qué espectro político me ubico. Sin embargo, los acontecimientos de los que últimamente he sido testigo tanto en mi país como en el planeta me han facilitado la tarea de definir mi posición política: soy liberalista progresista (ver definición al final del texto) y el mundo va, lamentablemente, en la dirección contraria.

¿Por qué soy progresista y no soy conservadora?

  • Porque creo con convicción en el derecho a la eutanasia.
  • Porque no siendo abortista, sé que no puedo imponer mis creencias personales a mujeres cuyas realidades desconozco. Es un tema, para mí, de personalísima conciencia. Nadie tiene por qué penalizar una decisión que de por sí ya es dura. Nadie aborta por placer.
  • Porque creo en un estado laico (en uno de verdad, no en el mamarracho que tenemos en mi país).
  • Porque creo en el matrimonio igualitario.
  • Porque creo en el enfoque de género para erradicar el machismo y educar a los niños para que sepan identificar conductas impropias y aprendan a decir NO.
  • Porque no soporto la xenofobia.
  • Porque me parece abominable todo tipo de exclusión. Mi máxima solidaridad está con las minorías, cuyos derechos son constantemente pisoteados o ignorados como si fueran ciudadanos de última categoría.
  • Porque me da náuseas el fanatismo religioso.
  • Porque ansío que todos podamos vivir en libertad, sin ataduras.
  • Porque soy pro-familias, así, en plural.
  • Porque soy aliada de la comunidad LGTBI y porque me encanta que exista el día del orgullo para visibilizar a esta golpeada comunidad, especialmente la población trans.
  • Porque no se puede tener valores sólo en papel. Hay que dar el ejemplo, aunque te digan brut@.
  • Porque no soporto a los que terruquean gente, ni a los homofóbicos, ni a los y las machistas, ni a los racistas, ni a los clasistas, ni a los que apoyan a los partidos radicales, sean de derecha o de izquierda.

Tengo un recuerdo muy amargo de las últimas elecciones que hubo por estas tierras. En aquella oportunidad el que tenía principios era objeto de burla, el idiota, el cojudigno. Y creo que lamentablemente eso no ha variado mucho. ¿Desde cuándo la dignidad y los principios son temas negativos? ¿Por qué no pensar como la mayoría te convierte automáticamente en un traidor de clase? ¿Vivir en determinado distrito significa que es obligatorio ser de derecha conservadora o de izquierda radical?

En esa época eliminé a algunas personas de mis RRSS. No las eliminé de mi vida. No las cancelé (salvo una excepción). No soy tan radical. Me aparté para no ser testigo de afirmaciones que dañaran la amistad. Puedo quererlos, reírme con esas personas, tomar unos tragos, pasarla bonito, saludarlos por sus cumpleaños y luego no saber nada de ellos hasta el siguiente evento, como era antes de la tecnología. Es alejarme de taras, opiniones y actitudes que no me suman. Es proteger el cariño frente a ideas tan radicalmente opuestas a las mías.

No soy de las que traen el tema político a la mesa, pero si la conversación se dirige hacia ese tópico, no me quedaré callada y evaluaré la proporción de los comentarios emitidos y decidiré si me alejo de alguien en la vida real. Porque si apoyas a la derecha radical y la absurda teoría de fraudes inexistentes estarías coqueteando con el fascismo y eso me parece imperdonable e inaceptable, y no lo quiero cerca.

Trato de tener siempre presente que las fake news y los psicosociales atentan contra la salud mental y colaboran con la histeria nacional apoyando una noción tan perversa que sostiene que todos los que no somos conservadores somos rojos, terrucos, caviares, etc. Ya pues! Los principios y la decencia no se negocian. Y tolerancia no significa aguantar lo inaguantable; eso es complicidad.

Creo que todos tenemos derecho a evaluar las opiniones de los demás y debemos ejercerlo sin ninguna duda.

Sé que no toda la derecha es bruta y fascista, y que no toda la izquierda es trasnochada y comunista. Creo que es necesario que seamos sensatos y sepamos distinguir. Por eso considero que lo positivo está en aquél que promueve lo mejor de los dos mundos. Sin embargo, lamentablemente el centro ha sido aplastado por el discurso demoledor de los extremos. Mi empatía no alcanza para los que viven atrapados en cualquiera de ellos.

El mundo atraviesa una regresión lamentable. Y para mejor referencia pueden revisar la siguiente figura y analizar cuáles de estos elementos están presentes en la política nacional e internacional:

Imagen tomada de Twitter

Aclaro que mi manifiesto de ninguna manera intenta convencer a nadie de absolutamente nada. No soy dueña de la verdad, sólo de mi destino, y también de mis principios y convicciones. Pero les puede servir para meditar y descubrir o aclarar los suyos.

Unas frases para reflexionar:

Rosa María Palacios : “Una élite (…), muy desinformada, les puede sostener el cuentito de amor y patriotismo, pero el resto (…) no se lo va a aguantar”.

Luis Cisneros Vizquerra: “La defensa de los principios es el único sustento por el que vale la pena todos los sinsabores de la vida”.

Gustavo Rodríguez: “Tampoco te puedes sustraer al racismo que ocurre a tu alrededor, así no seas una víctima directa del racismo. No puedes sustraerte al gran drama de tu país”.

Leonard Cohen: «A veces uno sabe de qué lado estar simplemente viendo quiénes están del otro lado».

… y ésa última frase ha sido la clave para mí para empezar a decidir a quién darle mi voto. Todavía no sé por quién SI votaré, pero definitivamente sé por quiénes NO votaré. No todo es la economía. Hay necesidad de decencia y de anhelo de servir al país, enderezarlo y sanarlo dando justicia a quienes la esperan hace mucho.

El 12 de abril se acerca a nuestras costas inexorablemente y por mucho que nos neguemos a tratar los temas políticos, es inevitable hacer un análisis del menú ofrecido en tanto nuestra intención sea elegir a conciencia: por eso #porestosno (la gente informada e inteligente de mi país sabe quiénes son y confío que será la mayoría).

*

El socio liberalismo o liberalismo progresista combina la defensa del libre mercado y la iniciativa privada en lo económico con una agenda social progresista, tolerante y secular. Defiende libertades civiles (matrimonio igualitario, aborto, derechos LGBT), igualdad de oportunidades, la mínima intervención del Estado en la vida privada, pero una intervención estatal inteligente para corregir fallos de mercado y reducir la pobreza. 

Características principales:

  • En lo económico (Liberalismo): Fomenta la libre competencia, propiedad privada, impuestos moderados y menor regulación estatal para generar riqueza.
  • En lo social (Progresismo): Apoya el pluralismo, la libertad individual, la educación sexual, la secularización y la diversidad cultural.
  • Rol del Estado: Se busca un «Estado eficiente» que no sea centralizado ni fuerte, pero que garantice servicios sociales esenciales como salud y educación para asegurar la igualdad de oportunidades.
  • Modelo de referencia: A menudo se asocia con los modelos nórdicos, donde hay alta libertad económica y un Estado de bienestar que protege a los vulnerables. 

Información tomada de Google IA

Foto tomada de la web de Corriente Alterna

Deja un comentario