Tengo un amigo muy ocurrente que acuñó este término que me hizo reír mucho en su momento y que hasta el día de hoy me arranca una sonrisa (gracias por eso ACL).
***
“Los torneos interclubes son competencias deportivas en las que se enfrentan equipos representativos de diferentes clubes, ya sean sociales, privados, deportivos o federados” – Google
***
“Se enfrentan”… y es que al conocer a la mamá del primer enamorado o enamorada de tus hijos es lógico que haya una especie de análisis agudo sobre quién es esa otra mujer con la que tus pequeños van a interactuar. ¿Los tratarán bien? ¿Los harán sentir bienvenidos? Al fin y al cabo, un intersuegras (especialmente en la adolescencia) no es más que el encuentro de dos mujeres que se están desprendiendo un poco de sus hijos para entregarlos a nuevas personas con las que vivirán (ojalá!) historias bonitas y que, a la vez, están abriendo sus mundos y su intimidad para que el nuevo personaje habite por un tiempo, ya que en esta etapa las relaciones amorosas por lo general son pasajeras.
***
Cuando mis hijos entraron en la adolescencia felizmente tuve muy buenas experiencias. Me encontré con mujeres cálidas, simpáticas, comunicativas que hicieron muy fácil y bonita esa época fugaz de la vida de mis hijos.
***
Cuando yo fui adolescente también tuve suerte porque las mamás de mis primeros enamorados me acogieron con cariño y con calidez. Guardo un hermoso recuerdo de esas mujeres que, en mis pininos amorosos, me trataron con dulzura. Lamentablemente, cuando fui adulta no tuve la misma suerte, pero ésa es otra historia.
***
Incluso tuve una suegra que en el matrimonio de su hijo me dijo, delante de la familia de la novia (¡!), que le hubiera encantado que su hijo se casara conmigo (PLOP!)
***
Un paréntesis para contarles que para mí la canción más hermosa para las suegras es Señora de Joan Manuel Serrat. ¿No la has escuchado? Acá te dejo la letra. Búscala en Spotify. No te arrepentirás…
***
Ese con quien sueña su hija
Ese ladrón que os desvalija de su amor
Soy yo, señora
Ya sé que no soy un buen yerno
Soy casi un beso del infierno
Pero un beso, al fin, señora
Yo soy ese por quien ahora
Os preguntáis por qué, señora
Se marchitó vuestra fragancia
Perdiendo la vida, mimando su infancia
Velando su sueño, llorando su llanto
Con tanta abundancia
Si cuando se abre una flor
Al olor de la flor se le olvida la flor
De nada sirvieron las monjas
Ni los caprichos y lisonjas
Que tuvo a granel, señora
No la educó, ya me hago cargo
Pa’ un soñador de pelo largo
¿Qué le va usted a hacer, señora?
Si en su reloj sonó la hora
De olvidar vuestro hogar, señora
En brazos de un desconocido
Que sólo le ha dado un soplo de cupido
Que no la hizo hermosa a fuerza de arrugas
Y de años perdidos
Si cuando se abre una flor
Al olor de la flor se le olvida la flor
Póngase usted un vestido viejo
Y, de reojo, en el espejo
Haga marcha atrás, señora
Recuerde antes de maldecirme
Que tuvo usted la carne firme
Y un sueño en la piel
Y un sueño en la piel
Y un sueño en la piel, señora
***
Mis hijos ya son adultos y yo estoy lista para los futuros intersuegras sean estos pasajeros o definitivos. Tengo fe que me encontraré con mujeres con M mayúscula y llenas del amor que sólo las mamás sabemos dar y que alcanza de sobra para los personajes adicionales en el repertorio de la vida de nuestros pequeños. Tengo fe que esas mujeres harán sentir bienvenidos a mis hijos, los acompañarán, los aconsejarán y les darán amor. Tengo fe que serán felices de que sus familias crezcan y de que mis hijos sean parte de ellas. Tengo fe que mis hijos sabrán quererlas y hacerlas sentir importantes porque ellas son la fuente de donde provienen las persona elegidas como compañía en el camino de la vida.
***
Foto: diseño propio hecho en Canva a partir de una foto tomada de Google
