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Soy una persona metódica, de orden y de costumbres. De broma digo que tengo TOCs.

Hacer listas y tener todo organizado me da paz mental. El orden es vital para mí. El desorden, en cambio, es sinónimo de caos.

Soy así desde pequeña.

Hacía horarios para todo, hasta para jugar. Siempre me ha gustado tener la vida bajo control.

Organizaba desde niña los horarios para limpiar mis peluches (tenía muchos). No recuerdo nunca haber escuchado a mi mamá el típico “Ordena tu cuarto”.

Cuando supe que iba a ser mamá, una de las cosas que más me atemorizaba era perder el control. Reflexioné mucho y me dije a mí misma que si quería ser feliz en esta nueva etapa debía ser más flexible pues ahora mi vida giraría en torno a los caprichosos horarios de mi bebé.

Y lo hice bastante bien. Me adecué y aprendí a no ser tan cuadriculada con mi vida. Mi hija, y luego mi hijo, me hacían tan feliz que poco o nada extrañaba de mis engreídos cronogramas.

Cuando mi vida dio el vuelco de 180 grados que ya conocen, entré en pánico. Y es que los huaicos no avisan. No te dan tiempo de organizarte y menos de adecuarte.

Mis planes de ver crecer a mis hijos en un hogar funcional, de envejecer al lado de mi esposo y de gozar a mis nietos junto a él se fueron cuesta abajo envueltos por el lodo.

No podía respirar. Sentía que mi mundo jamás podría ser bueno nuevamente. Y es que no tenía planificado un programa de emergencia.

Las sirenas entonces se activaron por el desastre y el personal de emergencia vino a auxiliarme.

Me hicieron una transfusión de alma, me llenaron de vitaminas de cariño, me dieron terapia de amor propio y tuve que entrar a sala para una cirugía a corazón abierto.

Los profesionales de la vida que me acompañaron en este tratamiento de urgencia lograron repararme y hoy por hoy, poquito a poco, ya doy pasos sin necesidad de enfermeros.

Nuevamente siento que tengo el control de mi vida y he reanudado mis listas y cronogramas porque me ayudan a tener norte.

El panorama no es fácil y me asusta, pero luego de haber atravesado el oscuro camino del dolor, siento que todo lo puedo, pero más importante que eso, que deseo poder con todo…

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