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Medio Siglo / 1969 – 2019

¡Qué importante porque en verdad es un montón de tiempo!

¿Qué he hecho con mi vida en todo este tiempo?

¿Estoy orgullosa de ella?

Si realmente hay alguien superior y me mira, ¿pensará que hizo bien en regalarme 5 décadas?

1969 – 1979

Llegué a un hogar feliz donde mi mamá me deseaba con todo su corazón. Me mimó, me cuidó y me amó incondicionalmente. También me sobreprotegió y por eso no sé nadar ni montar bicicleta. No tuve hermanos, así que no había con quién competir ni incentivo para ser mejor que alguien. Me contenté con ser yo. Solía jugar con mis muñecos y era profesora o doctora. Mi imaginación era muy vasta. Siempre actuaba como diferentes personajes, especialmente de musicales. Me encantaba cantar y bailar. Me ponía las panties de mi mami para hacer de cuenta que tenía pelo largo. Sufrí una pena muy grande cuando mi papá se fue de la casa, pero aunque separado de mi mamá, siempre estuvo presente. Recuerdo que iba todas las tardes a ayudarme con las tareas e imprimió en mí, sin darme cuenta obviamente, el deseo de ser diferente, tener pensamiento independiente y siempre decir lo que opino. Y así llegué a los 10 años…

1979 – 1989

En el colegio fui muy feliz. Cultivé amistades que me duran hasta hoy y son personas por las que siento un amor francamente fraternal. Especialmente por mis brujas que son un grupo de mujeres fabulosas. Nunca fui una estudiante brillante. Seguro que si hubiera querido, lo hubiera sido, pero para mí era más importante disfrutar de los momentos y de la gente, antes que sacarme 20. Siempre cumplía con mis tareas, eso sí. Era muy responsable y los profesores, en su mayoría, me querían. Nunca les di problemas a mis papás. Me enamoré por primera vez en el colegio. Fue un amor puro que hasta hace poco me iluminaba el corazón cada vez que lo recordaba. Mis papás volvieron a vivir juntos y esa fue una felicidad indescriptible. Mi vida era completamente feliz. Pero entonces, mi amor de colegio me dejó. Fue la primera vez que sufrí. Entré a la adultez de un sopetón. Y así llegué a los 20 años…

1989 – 1999

La vida universitaria fue apacible. Encontré a mis extraordinarias compañeras de carpeta en la puerta de la pre y tengo la dicha de que sigan siendo mis amigas. Me volví a enamorar y esta vez fue de quien yo menos hubiera imaginado. La situación económica en mi casa se volvió insostenible y terminé la universidad con las justas. Busqué trabajo una y otra vez, sin éxito. Decidí entonces ir a probar suerte trabajando en un crucero. Tenía 24 años cuando me embarqué y fue mi verdadero destete. Nunca había salido de mi casa. Hubo gente detestable que me trató como basura por ser latina, pero también encontré lindos amigos. Pero, sobre todo, viajé a confines inesperados y lejanos. Fui Sherezada cuando llegué a Istambul, Ilsa en Casablanca, Odette en San Petersburgo, Geneviève en Cherburgo… navegué por Polonia, Suecia, Inglaterra, Italia, Dinamarca, España, Portugal, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Ucrania… Y luego me refresqué en las aguas de las Islas Vírgenes y de las Antillas. Fueron 9 meses maravillosos donde disfruté plenamente mi juventud (y trabajé como esclava). Al regresar me casé y fui mamá dos veces en esta década. ¿Cómo había podido vivir sin estos dos seres hermosos tantos años?, pensaba una y otra vez. Mi vida era completamente feliz de nuevo. Y así llegué a los 30 años…

1999 – 2009

Entré a trabajar en una de las compañías mineras más importantes del mundo. Aquí me realicé profesionalmente y encontré muchísima gente valiosa, dos hermanos adoptivos y full adrenalina porque siempre hay muchísimo que hacer y resolver. La salud de mi papá se resquebrajó y casi murió; conocí entonces de cerca el desastroso mundo de la salud pública. Maduré mucho con esta experiencia pues me di cuenta cuán frágil puede ser todo. Un minuto eres feliz y al siguiente miserable. Me mudé de país, fui por primera vez mamá a tiempo completo y pude disfrutar plenamente a mis hijos. Tuve retos muy grandes en lo que a relaciones intrafamiliares se refiere y descubrí que en tu núcleo más íntimo puede haber enemigos. Sin embargo, logré salir airosa de la experiencia y mi familia nuclear se mantuvo unida. Y así llegué a los 40 años…

2009 – 2019

Me sentía importante con 40 años a cuestas. Había viajado muchísimo más que la mayoría de gente que conozco, tenía a mis papás vivos, sanos y juntos, tenía dos hijos maravillosos, tenía salud y había logrado sortear las estrecheces económicas. Me sentía orgullosa de mí. Regresé a mi país y me volvieron a contratar en mi antiguo trabajo. ¡Qué felicidad! Cuando me fui sufrí mucho y nunca me imaginé que regresaría. Dios me ama, pensaba muy a menudo. Sin embargo, casi finalizando esta década sufrí una estocada casi mortal de parte de la persona en quien más confiaba. Ya ustedes saben la historia, no hay necesidad de repetirla. ¡Y me levanté! A mí acudió toda la gente que me ama para ayudarme a no dejarme vencer. Y fui feliz porque comprobé que tengo más amor del que creía. Y así llegué a los 50 años…

***

Sin mentir ni un poquito, no me siento vieja en absoluto. Mi cuerpo quizás no se entere de lo joven que me siento, pero eso no se puede evitar porque los años van dejando su huella. Pero mi espíritu es joven y siento fuerzas para seguir adelante a pesar de los retos tan grandes que tengo al frente. Al mirar atrás sólo veo amor, mucho amor. Felicidad en frascos, a los que puedo recurrir cuando la tristeza me abate. Trozos de vida que me enorgullecen. Gasolina pura para seguir mi recorrido.

No tengo idea cuántas décadas más seguiré escribiendo en mi piel, pero por lo menos en las cinco que ya recorrí he vivido intensamente, amado sinceramente, trabajado arduamente y bailado frenéticamente. Si la vida me regala el tiempo suficiente para seguir disfrutando del regalo de existir, trataré de seguir viviendo, amando, trabajando y bailando todo lo que pueda y así retribuir al universo la maravillosa vida que me ha regalado, ¡con todo y sus retos!

Si realmente hay alguien superior y me mira, ¿pensará que hizo bien en regalarme 5 décadas?

Yo creo que al menos debe sonreír un poquito cada vez que despierto…

Dalai Lama: «Time is always moving on. Nothing can stop it. The question is whether we use our time properly or not. We can’t do anything about the past, but what happens in the future depends on what we do now».

Foto: Fulton55.com

1 comentario en “Medio Siglo / 1969 – 2019”

  1. Maravillosa vida con sus altibajos, pero feliz!!
    Lo importante es que cada experiencia de vida SUME a nuestro SER. A veces el proceso de crecer (que es constante) es mas complejo y doloroso, pero al final nos convierte en MEJORES PERSONAS.

    Tengo el privilegio de haber compartido contigo algo de mi, en mi paso por el mundo minero… y me considero una parte buena de tu experiencia de vida.

    Felices 50’s y a vivir con plenitud cada día que llega!!

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