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Un Día Como Cualquiera

Era un día como cualquiera del 2003. Estaba sentada en mi escritorio trabajando, concentrada en mis temas administrativos, cuando de pronto sonó el teléfono.

Aló hijita. Soy tu papi. Estoy teniendo un infarto.

Cada vez que recuerdo ese día, me estremezco. El pánico que invadió mi cuerpo me paralizó. Cogí mi billetera y me fui de la oficina dejando todo tirado, sin avisar a nadie, completamente aterrada, abrumada y nublada.

Tomé un taxi y me dirigí al hospital público al que mi papá me había dicho que iba a ir. Del camino no recuerdo absolutamente nada. Mi siguiente recuerdo es recibir las pertenencias de mi papá en una bolsa y la voz tenebrosa del médico de guardia diciéndome “el pronóstico es reservado”, lo cual equivalía prácticamente a que podía morirse.

La espera fue larga y lenta. Finalmente lo trasladaron al INCOR, le hicieron un cateterismo y le salvaron la vida. Luego de unos días de internamiento le hicieron 2 bypass y salió del hospital. Hasta el día de hoy, 16 años después, es una persona que no ha vuelto a tener ningún problema coronario.

***

Era otro día normal del mismo año y los terribles dolores ciáticos iniciaron. No había posición en la que pudiera estar sin dolor. Me tenía que ir a recostar en el único sillón que había en la oficina (¡en la del presidente de la compañía!) porque no daba más.

El médico dictaminó hernia discal y era necesario operar. Soy cobarde para muchas cosas, pero para eso no, así que tomé inmediatamente la decisión de operarme y librarme de ese horroroso dolor.

Habían pasado unas pocas semanas desde la operación y al regresar a trabajar volví a sentir el mismo dolor que antes de operada. Al hacer la resonancia magnética que me indicaron, ¡oh sorpresa! descubrí que me habían operado en el lugar equivocado, así que tuve que entrar al quirófano de nuevo, pero esta de vez de la mano de un cirujano de verdad y no la imitación de médico que me tocó la primera vez.

El impacto emocional de la operación mal hecha en la columna, tener que volver a operarme casi inmediatamente con el riesgo que eso implicaba, me hacía estar aterrorizada. Mis hijos tenían 6 y 4 años, respectivamente, y yo no podía atenderlos ni mimarlos.

La frustración me hizo tener arranques de ira y la segunda vez fui una pésima paciente. Seguro que todos en la clínica me odiaron, pero estaba fuera de mí.

Al final, porque tengo un ángel de la guarda que vela por mí, todo salió bien. No quedé paralítica y 16 años después gozo de buena salud. Con algunos achaques, pero bien en general.

***

En estos dos momentos difíciles de mi vida, que además ocurrieron en el mismo año, el difunto fue mi héroe porque me sostuvo, acompañó, consoló, ayudó y orientó con la mejor disposición, como si verdaderamente me amara. Quizás en ese entonces sí me amaba.

Este acompañamiento tan lindo hizo que yo me enamorara mucho más de lo que ya estaba, que le perdonara todos sus errores pasados y que en los siguientes años le disculpara muchos malos comportamientos, porque siempre recordaba que él había sido tan bueno…

Cuando el huaico llegó a mi vida, no podía creer que esta persona corrupta e inmoral alguna vez había sido mi héroe. Era increíble que una sola persona se comportara tan antagónicamente.

Esta sensación de incongruencia, me ha perseguido desde entonces. Pero hace unos días encontré este post:

  • It’s still abuse if your abuser had good days
  • It’s still abuse if your abuser told you they loved you
  • It’s still abuse if they apologised after abusing you/tried to justify it in any way
  • It’s still abuse if your abuser was abused themselves
  • It’s still abuse if your abuser suffered from a mental illness
  • It’s still abuse if you have good memories with your abuser-  if they took you on vacation,  bought you gifts  or gave you hugs
  • It’s still abuse even if your abuser will never see it as abuse
  • It’s still abuse even if it wasn’t physical
  • It’s still abuse if there was physical abuse but not too hard for it to leave marks on your body
  • It’s still abuse if your abuser is your parent and they were ‘trying to do their best’
  • It’s still abuse if your relationship with your abuser  was healthy and beautiful for a few years
  • It’s still abuse if you had a good childhood and it started during your teenage years

(Tomado de Luke 17:3 Ministries – página que ayuda a sobrevivientes de abuso por parte de narcicistas, psicópatas y depredadores emocionales)

Y entendí  que sí es posible.

Entendí que no debo sentirme mal por la repulsión que hoy le tengo.

Que no porque fue bueno conmigo alguna vez tenía que disculparle todo. Que no porque fue bueno conmigo alguna vez tenía derecho a hacerme leña. Que no porque fue bueno conmigo alguna vez era imposible que fuera malo. ¡Claro que lo fue! No estoy loca. Sólo que es parte de una patología que hoy por hoy entiendo y acepto. Es lo que me tocó vivir.

***

Esto lo escribo en un día como cualquiera del 2019 donde reina la paz, el amor y la unión familiar. Lo que una vez creí imposible volver a lograr, es ahora una realidad.

***

Hay que saber separar la paja del trigo. Si en tu entorno hay personas que tienen comportamiento errático y te maltratan física o emocionalmente, no importa cuán buen@s sean por momentos. Protege tu corazón. Protege tu vida. Ponte a salvo.

Imagen: http://www.pinotspalette.com

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